La memoria también es una forma de justicia
Por Lucas Mantelli, CEJIL
¿Qué significa realmente reparar una violación grave a los derechos humanos? Durante años hemos asociado la justicia con una sentencia judicial. Sin embargo, la experiencia demuestra que un fallo, por sí solo, no transforma el daño ni garantiza que una sociedad aprenda de lo ocurrido. La justicia también depende de que la verdad pueda ser contada..
Este mes presenciamos un avance que ilustra esa idea. #Guatemala estrenó el documental Fuimos comprados: La historia de los hermanos Tobar Ramírez, en cumplimiento de una medida de reparación ordenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Ramírez Escobar y otros vs. Guatemala. Más que una producción audiovisual, el documental convierte una obligación jurídica en un ejercicio público de memoria colectiva.
La historia de los hermanos Tobar Ramírez refleja un patrón de graves violaciones ocurrido durante el conflicto armado interno. Redes ilegales separaron a niños y niñas de sus familias para facilitar adopciones irregulares, con la participación o aquiescencia de instituciones estatales. No se trató de hechos aislados; fue un sistema que destruyó identidades, fracturó familias y dejó consecuencias que persisten décadas después.
Desde el @Center for Justice and International Law – CEJIL hemos acompañado a esta familia durante más de veinte años, junto con la Asociación El Refugio de la Niñez. Esa experiencia nos ha confirmado que las reparaciones no terminan cuando un tribunal dicta sentencia. Comienzan cuando las medidas ordenadas se convierten en realidades capaces de restaurar la dignidad de las víctimas y transformar la comprensión colectiva de lo ocurrido.
Con frecuencia se considera que los documentales, los museos, los archivos históricos,los actos conmemorativos o de pedidos de disculpas públicas son medidas meramente simbólicas. Sin embargo, son también herramientas de prevención, difusión y reparación para las víctimas. Conservan la verdad frente al negacionismo, permiten divulgar violaciones sistemáticas y que las víctimas transiten su elaboración como una oportunidad de sanación..
El estreno del documental reunió a la familia, autoridades, representantes del sistema interamericano y organizaciones de la sociedad civil. Escuchar a Osmin, a Don Gustavo y a Doña Flor contar parte de su historia frente a un público fue emocionante. .
Todavía queda un paso pendiente con relación al documental: la Corte ordenó que sea transmitido por la televisión nacional para que llegue a toda la sociedad, y traducido a Maya K’iche. Ese compromiso es fundamental porque la memoria frente a violaciones sistemáticas de derechos humanos debe construirse colectivamente..
Las sentencias establecen responsabilidades. La memoria evita que esas responsabilidades vuelvan a repetirse. Cuando ambas se encuentran, la justicia deja de ser un documento judicial y comienza a transformar la sociedad.
Mira el documental aquí: https://www.youtube.com/watch?v=SisY6U82IuQ