Audiencias ante la Corte IDH impulsan debate regional sobre democracia como derecho humano
- Organizaciones de la sociedad civil presentaron argumentos para que la democracia sea reconocida como un derecho humano autónomo, destacando su carácter dual como sistema político y como derecho humano protegido en el marco del Sistema Interamericano.
- Garantizar este derecho implica obligaciones concretas para los Estados, como asegurar la participación ciudadana efectiva, protección del espacio cívico (físico y digital) y la independencia judicial.
- El reconocimiento de la democracia como derecho humano permitiría fortalecer los estándares regionales frente a regresiones democráticas, estableciendo límites claros a prácticas que debilitan el Estado de derecho y ampliando las vías de protección a nivel interamericano.
Brasilia, 23 de marzo de 2026. – En un contexto de crecientes desafíos para la democracia en la región, representantes de organizaciones de la sociedad civil y de la academia participaron este viernes en la audiencia pública convocada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), realizada en el marco de su 187.º Período de Sesiones, en relación con la solicitud de Opinión Consultiva N.º 33 presentada por el Estado de Guatemala sobre el alcance y contenido del derecho a la democracia en el Sistema Interamericano.
Durante la audiencia, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), CIVICUS, Fundación Multitudes, Derechos Digitales y la Universidad Rafael Landívar presentaron argumentos y análisis jurídicos orientados a que la Corte reconozca la democracia como un derecho humano autónomo, que constituye una garantía en sí misma para la vigencia del Estado de derecho.
Las organizaciones subrayaron que este derecho se encuentra protegido por diversas disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, incluyendo los derechos políticos, la libertad de expresión, asociación y reunión, así como las garantías judiciales y los derechos económicos, sociales y culturales. Asimismo este derecho ya ha sido reconocido por la Carta Democrática Interamericana.
Durante sus intervenciones ante el Tribunal, las organizaciones señalaron que, “la democracia no se limita a la celebración de elecciones libres, periódicas y transparentes, sino que comprende la existencia de condiciones que permitan el ejercicio pleno de otros derechos humanos. Además, se trata de un derecho humano autónomo, cuya protección y defensa no debe precisar de la vulneración necesaria y conexa de otro tipo de derechos o garantías.”
Asimismo, advirtieron que estas condiciones enfrentan amenazas crecientes en la región, incluyendo la criminalización y estigmatización de la participación ciudadana, así como de personas defensoras de derechos humanos, el uso indebido de tecnologías de vigilancia, la difusión de desinformación y discursos de odio, así como la adopción de marcos normativos que restringen el funcionamiento de organizaciones de la sociedad civil. A esto se suma el debilitamiento de la independencia judicial en distintos países, lo que limita la posibilidad de acceder a mecanismos efectivos de justicia y reparación.
Frente a este contexto, las organizaciones solicitaron a la Corte avanzar en el desarrollo de estándares regionales que reconozcan la centralidad de la democracia en el sistema interamericano. “Solicitamos a esta Corte declarar y reconocer, a través de una interpretación evolutiva del corpus juris interamericano, que la democracia es un derecho humano autónomo, cuya protección trasciende los sistemas políticos y los procesos electorales y se vincula intrínsecamente con la participación significativa, la protección del espacio cívico y la independencia judicial”.
Durante el periodo de audiencias, se registró la participación de diversos Estados, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil, reflejando el amplio interés regional e internacional en el desarrollo de estándares que refuercen la protección de la democracia en el marco del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.