15 de mayo de 2021 Blog Por

Chile y el histórico proceso de cambiar la Constitución creada en dictadura

Por Leonor Dos Santos
Fotografía: Agencia Uno

 

Este 15 y 16 de mayo Chile vivirá la elección más importante de su historia: elegirá a las personas que redactarán la nueva Constitución del país, que será el primer documento de este tipo, en el mundo, escrito de forma paritaria.

Este proceso eleccionario es resultado del estallido social del mes de octubre de 2019 que hizo tambalear las estructuras sociales, económicas y políticas del país; y del histórico referéndum del 25 de octubre de 2020 en el que se consultó “¿Quiere usted una nueva Constitución?” pregunta que obtuvo casi un 80% de respuestas afirmativas.

La actual Constitución fue creada en plena dictadura de Pinochet y se encuentra sustentada en el principio de subsidiariedad del Estado, lo que ha generado una desigualdad social abismal producto de la privatización de la mayoría de los servicios sociales esenciales y una bajísima intervención y/o protección del Estado. Esto ha llevado a que en la actualidad exista un descontento profundo en la población debido a las pocas o nulas garantías de educación, salud, seguridad social, vivienda, acceso al agua, entre otras, y con la sensación bajo la piel de estar en el desamparo y a total merced de la propia capacidad económica.

De esta manera, las elecciones de este fin de semana marcan la materialización de una lucha espontánea de personas y comunidades motivadas por la injusticia social, muchas de ellas víctimas de violaciones a sus derechos humanos a causa del uso excesivo de la fuerza por parte de Carabineros de Chile y otras fuerzas policiales en el contexto de manifestaciones.

Así, esta elección de Constituyentes marcará hitos trascendentales tanto para la historia nacional como para la historia latinoamericana y mundial pues es la primera vez que una Constitución se escribe teniendo en cuenta la opinión de su pueblo, generando espacios de participación y opciones reales de elección para candidatos y candidatas independientes, no adheridos/as a partidos políticos; Igualmente, contará con escaños reservados para pueblos originarios, sumándose a lo hecho en Bolivia y Ecuador; y dará un salto gigantesco en materia de participación femenina al ser la primera Constitución del mundo creada en paridad con una amplia diversidad de mujeres.

De esta forma, la nueva Constitución representa una oportunidad histórica de garantizar los derechos sociales; mirar e incluir a los pueblos originarios para reconocerles como sujetos de derecho, abriendo la puerta a que se reconozca constitucionalmente su derecho a la autodeterminación; consignar la protección del medio ambiente y la vida contenida allí por sobre intereses económicos, reconocer el agua y el acceso a ella como derecho humano fundamental; incluir la perspectiva de género en su redacción al considerar la vida y formas de vida de mujeres y diversidades sexuales en el concepto de vida digna, libre de violencia e igualdad sustantiva de oportunidades; entre otras dimensiones.

Debido a la pandemia, y orientado a cumplir protocolos de prevención de COVID-19, las elecciones se realizarán, por primera vez, durante dos días en los cuales la sociedad entera saldrá a elegir a quienes construyan los cimientos de este nuevo pacto social que se espera permita el nacimiento de un Estado social de derecho, en el cual se garantice la igualdad sustantiva entre las personas con independencia de su situación económica y social, así como una mirada integral de las comunidades y el medioambiente. Sin dudas, este proceso constituyente representa la esperanza de garantizar el ideal de vida digna que encendió aquel estallido social de octubre del 2019.