Nuestra Historia, Agenda y Estructura

A principios de la década de los 90, el Sistema Interamericano empezaba a constituirse como un importante foro para la defensa de los derechos humanos. La jurisprudencia en la materia estaba en evolución y la creación de este nuevo sistema normativo representaba un desafío para las organizaciones defensoras de derechos humanos en el continente.

Para atender la coyuntura, un grupo de destacados defensoras y defensores de derechos humanos de la región se reunió en 1991 en la capital venezolana de Caracas, con el fin de fundar una organización regional que procurara justicia, libertad y una vida digna para los habitantes del continente. Para ello centrarían sus esfuerzos en el uso del derecho internacional, del cumplimiento de los derechos humanos y de los órganos de protección del Sistema Interamericano. Así fue como nació el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional.

 

CEJIL inició su trabajo concentrando la atención en la defensa de derechos civiles y políticos. La mayor parte de sus casos versaban sobre violaciones al derecho a la vida, la integridad física, al debido proceso o la libertad de expresión. Así, por ejemplo, los casos como Barrios Altos y la masacre de la Cantuta en Perú, demostraron la responsabilidad del ex presidente Alberto Fujimori en la creación de una fuerza paramilitar que cometió estas masacres. Dichas acciones fueron determinantes para su enjuiciamiento y encarcelamiento por haber cometido crímenes de lesa  humanidad y para derogar la Ley de Amnistía de Perú, vigente para esa época 

Alrededor de 10 años después de su creación, CEJIL comenzó a incorporar su defensa a nuevas violaciones de derechos humanos, principalmente aquéllas en conflictos con los conceptos de igualdad y no discriminación, dedicando mayor atención a violaciones de derechos económicos, sociales y culturales y de derechos de grupos o colectivos en situación de vulnerabilidad (como pueblos indígenas, mujeres, niños y niñas, defensores y defensoras de derechos humanos, entre otros).

CEJIL aprovechó la transición democrática en el continente, el fin de las guerras civiles en Centroamérica y los espacios de buena voluntad en varios países, para negociar soluciones amistosas en casos que se tradujeron en avances en favor de los derechos humanos. Asimismo, monitoreó la implementación de las decisiones de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH y Corte IDH, respectivamente) a fin de asegurar que las víctimas fueran debidamente compensadas, que se hiciera justicia y que se concretaran las promesas de cambios estructurales.

 

Hoy por hoy, CEJIL no es sólo un referente en la defensa de los derechos humanos, gracias a su uso de los mecanismos del SIDH, sino también por su presencia y sus actividades en la sociedad del continente a través de foros, capacitaciones, visualización de violaciones de derechos humanos, publicaciones, etc.

 

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