México: ocho años de impunidad por asesinato de Jorge Alexis y Gabriel, normalistas de Ayotzinapa
El Estado de México debe tomar las medidas necesarias para asegurarse de que las graves violaciones a los derechos humanos enfrentadas por Jorge Alexis, Gabriel y sus familiares nunca más se repitan
Publicación: 12.Diciembre.2019
Foto: Alaide Martínez. Desinformémonos. México

Tlapa de Comonfort y Costa Rica, 12 de diciembre del 2019.- Un día como hoy, hace ocho años, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús salieron con sus compañeros de la escuela normal rural de Ayotzinapa rumbo a Chilpancingo. Los estudiantes llevaban varios meses esperando respuestas favorables a las demandas de su pliego petitorio para poder estudiar con condiciones mínimas de dignidad: mantenimiento de sus instalaciones, becas para los estudiantes, incremento de la matrícula. Frente a la indiferencia de las autoridades, decidieron manifestarse en la Autopista del Sol.

Ante la manifestación estudiantil pacífica, el Estado de México respondió con represión y violencia. Más de 150 miembros de la Policía Federal, de la Policía Estatal y la Policía Ministerial, en su mayoría armados, empezaron a disparar de manera indiscriminada contra los jóvenes. Jorge Alexis y Gabriel nunca regresaron a sus casas.

La intervención de las fuerzas de seguridad resultó en la ejecución extrajudicial de Jorge Alexis y Gabriel. Además, cinco personas resultaron heridas, 23 detenidas arbitrariamente y un estudiante fue torturado para obligarlo a declararse culpable de haber disparado en la protesta.

Frente a la gravedad del caso, la Comisión Nacional de Derechos Humanos decidió, por primera vez, hacer uso de su nueva facultad de realizar una investigación por graves violaciones a los derechos humanos emitiendo la recomendación VG001/2012 en marzo de 2012. En esta recomendación, la Comisión Nacional determinó la responsabilidad de autoridades federales y estatales en la comisión de los hechos y en su encubrimiento posterior.

Aunado a esto, el 30 de diciembre de 2015 el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, junto con el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), presentamos una denuncia contra México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para demandar justicia, verdad y reparación para Jorge Alexis, Gabriel y sus familias.

Sin embargo, al día de hoy, ninguna persona está bajo proceso o sentenciada por estas graves violaciones a los derechos humanos. El crimen se mantiene en total impunidad, a pesar de que los hechos sucedieron a plena luz del día y fueron ampliamente documentados.
La verdad, justicia y reparación ya se ha postergado ocho años. La impunidad que ha imperado en las ejecuciones extrajudiciales de Jorge Alexis y Gabriel fue un precedente que permitió que, tres años después y bajo el mismo mandatario estatal, las fuerzas policíacas coludidas con la delincuencia organizada desaparecieran a 43 estudiantes de la misma escuela. De acatarse la recomendación de la CNDH, se hubiera podido evitar esta segunda tragedia

Las familias de Jorge Alexis y de Gabriel quedaron marcadas para siempre por este terrible agravio. Nada ni nadie les podrá regresar a sus hijos y hermanos, pero, como mínimo, el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar verdad y justicia sobre estos hechos los autores materiales e intelectuales responsables de su ejecución deben ser investigados, juzgados y sancionados, y las víctimas del caso deben ser reparadas integralmente del daño.

Asimismo, el Estado de México debe tomar las medidas necesarias para asegurarse de que las graves violaciones a los derechos humanos enfrentadas por Jorge Alexis, Gabriel y sus familiares nunca más se repitan. En este sentido, las fuerzas de seguridad del Estado deben respetar los Derechos Humanos; evitar el uso de armas letales en manifestaciones públicas, así como el uso excesivo de la fuerza; y atender las demandas sociales de los sectores más vulnerables, en vez de reprimirlos.

El día de hoy, honramos la memoria de Jorge Alexis y Gabriel, dos jóvenes combativos cuyo futuro les fue arrebatado cruelmente por las fuerzas de seguridad del Estado, y demandamos verdad, justicia y reparación, para ellos, sus familias y para toda la sociedad mexicana.