Familiares exigimos una investigación rigurosa e imparcial, a 6 meses del asesinato de Berta Cáceres
Publicación: 14.Septiembre.2016

La Esperanza, Honduras, 2 de septiembre de 2016.- Hoy se cumplen 6 meses desde que Berta Cáceres fuese asesinada en su casa, en la comunidad de La Esperanza, en Intibucá. Ese día nos arrebataron a nuestra madre, hermana, amiga y compañera, a nuestra Berta, y no pasa un momento en que no luchemos por exigir justicia por su muerte.

Hoy, como venimos haciendo desde el 2 de marzo, denunciamos la falta absoluta de transparencia en el proceso de investigación. Pese a nuestras solicitudes, el Ministerio Público nos ha negado conocer los avances de las diligencias a familiares y representantes del caso. 

Este 2 de septiembre lo pasamos, una vez más, preguntándonos si lograremos conocer a las personas responsables –tanto materiales como intelectuales– del asesinato de nuestra Berta. Cuando capturaron a 4 presuntos responsables del crimen, en mayo pasado, fuimos notificados/as a través de la prensa. Hoy mantenemos esa incertidumbre y chocamos con el mismo muro de secretividad que traba cada intento que hacemos por conocer la verdad.

Esta práctica, que ha sido constante desde el asesinato de Berta, además de violentar nuestros derechos, nos expone a potenciales represalias de quienes estén siendo indagados por el Ministerio Público. Bajo el argumento de evitar filtraciones, el secreto que cubre la investigación nos revictimiza y dificulta la posibilidad de reivindicar nuestro derecho de acceder a la justicia.

La fiscalía dice tener avances, pero más allá de la identificación de 5 supuestos partícipes no tenemos información concreta, por ejemplo, para determinar si las diligencias avanzan para investigar y encontrar a quienes pagaron por este atroz asesinato. 

El pasado 28 de julio nos reunimos con el representante de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida, con la presencia de representantes del Ministerio Público, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), entre otros. En el encuentro revisamos la posibilidad de establecer mesas de trabajo que nos permitan participar en la investigación, pero se nos informó que la decisión final estaría en manos del Fiscal General. Lamentablemente, a más de un mes de la propuesta, aún no tenemos una respuesta oficial.

En el contexto hondureño, con instituciones deslegitimadas por sus prácticas poco apegadas a la imparcialidad e independencia, esta falta de transparencia en la entrega de información solo nos hace presumir que el asesinato de nuestra Berta, así como tantos otros, quedará en impunidad. 

Hoy, a 6 meses de que asesinaran a nuestra lideresa, las incertidumbres no cesan. Tampoco nuestro convencimiento de a Berta la mataron por su lucha. Su muerte es el testigo fundamental de la omisión constante del Estado de Honduras de velar por nuestros derechos.

Sin embargo, su voz sigue presente entre nosotros. Nos acompaña y refuerza nuestra búsqueda por la justicia, que no descansará hasta conocer quiénes fueron responsables de su asesinato. 

Berta no murió, se multiplicó y, hoy, a 6 meses de que le quitaran la vida, se esparce por todo el mundo para clamar por la verdad.