CEJIL: a un año de la crisis, nos sumamos al anhelo de justicia y democracia del pueblo nicaragüense
Publicación: 16.Abril.2019

San José, 16 de abril de 2019.- El próximo 18 de abril se cumple un año del inicio de la crisis política y de derechos humanos más grave en la historia reciente de Nicaragua. La fuerte represión gubernamental ejercida contra las movilizaciones ciudadanas pacíficas ha generado la comisión de crímenes de lesa humanidad y un doloroso saldo de por lo menos 326 personas asesinadas, miles de heridas, alrededor de 800 personas privadas de libertad por motivos políticos, más de 50 mil desplazadas forzosamente, y una docena de organizaciones civiles y medios de comunicación clausurados.

A un año del inicio de las protestas cívicas por la democracia y la justicia, desde el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) denunciamos que en Nicaragua persiste un estado de excepción de facto en el que el gobierno y toda la institucionalidad del país, impide de manera sistemática el ejercicio del derecho de manifestación y expresión.

El gobierno nicaragüense y las fuerzas policiales, así como el poder legislativo y judicial, continúan criminalizando cualquier tipo de protesta social y disidencia política. Aun con las excarcelaciones recientes, las personas que han recibido medidas alternativas a la prisión denuncian vigilancia y hostigamiento por parte de la policía y simpatizantes del gobierno. Mientras tanto, las personas que continúan recluidas en centros penitenciarios siguen denunciando ser víctimas de malos tratos, condiciones indignas e incluso tortura.

El esfuerzo coordinado del Estado para reprimir cualquier reivindicación democrática o defensa de derechos, ha sido posible debido a una paulatina y constante concentración de poder durante los últimos años, como muchas de las organizaciones de la sociedad civil nicaragüense y otras organizaciones internacionales hemos denunciado.

Las restricciones a la pluralidad política, reconocidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en el Caso Yatama de 2005; el grave conflicto territorial del pueblo miskito en la Costa Caribe Norte; la fuerte represión del movimiento contra la construcción del canal interoceánico desde 2015; o las numerosas reformas institucionales acometidas en los últimos años, son ejemplos de cómo el Estado nicaragüense ha ido poco a poco cercenando los espacios democráticos y reduciendo cada vez más el espacio para la defensa de derechos humanos en el país.

Pese al dolor que estos 12 meses han dejado en la sociedad nicaragüense, reconocemos que el próximo 18 de abril también es el aniversario de una insurrección cívica, espontánea y pacífica por la libertad, la justicia y la democracia en Nicaragua. Desde CEJIL nos sumamos a la conmemoración de esta fecha reafirmando nuestro respaldo, y extendiendo nuestro más amplio reconocimiento a todas las personas que han puesto su cuerpo y su vida por una Nicaragua democrática y garante de los derechos humanos, así como solidarizándonos con las miles de víctimas.

En palabras de los y las propias protagonistas de esta lucha, este aniversario se trata de la esperanza y el convencimiento por un cambio para Nicaragua.

A un año del inicio de esta grave crisis, exhortamos a la comunidad internacional a mantenerse atenta y dispuesta a alzar la voz ante las graves violaciones que enfrentan día a día los y las nicaragüenses. Finalmente, nos sumamos a la esperanza por un cambio social y político que garantice los derechos humanos del pueblo de Nicaragua y asiente la democracia en el país. No hay democracia sin derechos humanos, ni derechos humanos sin democracia.