En anticipación al Día Internacional de la Mujer, una reflexión de CEJIL
En el Día Internacional de la Mujer, en el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) deseamos reconocer la contribución y la labor de quienes están comprometidas en la garantía de los derechos de las mujeres.  También queremos reafirmar nuestro compromiso por garantizar que todas las mujeres puedan vivir libres de cualquier agresión a sus derechos por motivos de género.
Publicación: 06.Marzo.2015

En el Día Internacional de la Mujer, en el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) deseamos reconocer la contribución y la labor de quienes están comprometidas en la garantía de los derechos de las mujeres.  También queremos reafirmar nuestro compromiso por garantizar que todas las mujeres puedan vivir libres de cualquier agresión a sus derechos por motivos de género.

Un mundo más justo y equitativo para las mujeres es un mundo mejor.

A nivel regional, se ha avanzado en América Latina y el Caribe, con respecto a este tema. Hace dos décadas, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer -Convención Belém do Pará- entró en vigor. Este histórico documento reconoce el derecho de las mujeres a vivir libres de cualquier tipo de violencia y discriminación, y ha sido ratificado por 32 de los 35 estados de la Organización de los Estados Americanos.

Sin embargo, a pesar de su amplio apoyo y el reconocimiento de que la violencia de género es una "manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres", las mujeres siguen sufriendo violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

La violencia contra las mujeres sigue siendo un problema grave en la región. Según un reciente estudio hecho por la Organización Panamericana de la Salud en 12 países, la zona de América Central es una de las regiones con el mayor índice de violencia en contra de las mujeres del planeta.

A nivel institucional, la discriminación sigue arraigada. Las mujeres están alarmantemente poco representadas en los organismos relevantes de derechos humanos. Dentro del Sistema Interamericano, sin ir más lejos, claro ejemplo de esta desigualdad está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos donde en la composición actual no hay una sola mujer jueza.

Como organización que defiende y promueve los derechos humanos en las Américas a través de la utilización efectiva del derecho internacional de los derechos humanos, CEJIL ha representado a numerosas mujeres ante diversos órganos de protección. El caso de María da Penha es un ejemplo a destacar ya que fue la primera vez que la Convención Belem do Pará se aplicó en el Sistema Interamericano, con el fin de exigir al gobierno brasileño que adopte medidas que garanticen la efectiva sanción, prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres.

María da Penha recibió un disparo de su marido que la dejó parapléjica. Con el apoyo de CEJIL y CLADEM, su búsqueda incansable de la justicia dio lugar a la creación de la Ley María da Penha: un hito histórico en la legislación, no sólo del país, sino también a nivel internacional, en la medida en la que  intenta evitar la impunidad por actos de violencia doméstica contra las mujeres, promover programas de rehabilitación para los agresores, y crear tribunales especializados para las víctimas.

Es de vital importancia el que la sociedad entienda que la violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos, que la discriminación es una forma de violencia, y que para hacerles frente hay que abordar las causas profundas de dicho fenómeno.

La lucha contra la violencia y la discriminación es un ejercicio cotidiano que nos recuerda esta importante fecha en la que celebramos la energía, capacidad y diversidad de las mujeres en la defensa de los derechos humanos y los derechos de las mujeres.