Masacres

Corte Interamericana ordena a El Salvador determinar el paradero de niños desaparecidos

Nueva sentencia de la Corte obliga al Estado a proporcionar información sobre casos de violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno

San Salvador y San José, 10 de octubre del 2011- La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a El Salvador realizar todos los esfuerzos para determinar el paradero de cinco niños desaparecidos durante el conflicto armado interno en ese país. La sentencia sobre el caso Gregoria Herminia Contreras y otros vs. El Salvador fue comunicada el jueves pasado al Estado y a las organizaciones representantes de las víctimas, la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

Lun, 10/10/2011

San Salvador y San José, 10 de octubre del 2011- La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a El Salvador realizar todos los esfuerzos para determinar el paradero de cinco niños desaparecidos durante el conflicto armado interno en ese país. La sentencia sobre el caso Gregoria Herminia Contreras y otros vs. El Salvador fue comunicada el jueves pasado al Estado y a las organizaciones representantes de las víctimas, la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

La Corte IDH reconoció que en El Salvador existió un patrón sistemático de desapariciones forzadas de niños y niñas durante los años del conflicto armado interno (1980-1992), quienes eran sustraídos y retenidos ilegalmente por miembros de las Fuerzas Armadas, principalmente entre 1980 y 1984. En la sentencia, el tribunal ordena continuar con las investigaciones –o abrir las que sean necesarias– para identificar, juzgar y sancionar a todos los responsables de las desapariciones forzadas de los hermanos Gregoria Herminia, Serapio Cristian y Julia Inés Contreras; de las hermanas Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez; y del niño José Rubén Rivera Rivera. De los seis niños, Gregoria Contreras ha sido la única joven reencontrada, gracias a la Asociación Pro-Búsqueda.

“Es la primera vez que la Corte Interamericana describe de manera detallada el patrón de desapariciones forzadas de niños y niñas ejecutadas por el Ejército durante el conflicto armado. El tribunal reconoce la verdad que por años les fue negada a los familiares de los cientos de niños y niñas que se encuentran en esta situación”, declaró Ester Alvarenga, directora de Pro-Búsqueda.

Más allá de estos casos particulares, la sentencia ordena al Estado garantizar que los operadores de justicia tengan acceso a los archivos que contengan información útil para la investigación de causas seguidas por violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno.

“Una de las principales  dificultades enfrentadas para determinar lo ocurrido a los niños y niñas desaparecidos es la obstaculización en el acceso a la información por parte de las fuerzas militares cuando las autoridades encargadas de la investigación les piden los datos requeridos. A partir de la sentencia de la Corte, el Estado tendrá que adoptar medidas para asegurar que esto no vuelva a ocurrir”, afirmó Alejandra Nuño, directora regional de CEJIL para Mesoamérica. Nuño agregó que esta orden de la Corte Interamericana es especialmente relevante en este momento, cuando en El Salvador se discute sobre los reglamentos a la nueva Ley de Acceso a la Información Pública.

Durante el proceso ante el más alto tribunal hemisférico, el Estado salvadoreño reconoció la responsabilidad internacional en los hechos.

CEJIL y la Asociación Pro-Búsqueda resaltan la trascendencia de la decisión de la Corte Interamericana. Asimismo instan al Estado a cumplir la sentencia a cabalidad y a que se comprometa a reparar el daño causado por la desaparición forzada de más de 881 niños y niñas durante el conflicto armado interno en El Salvador.

Los hechos

El caso Herminia Contreras y otros vs. El Salvador es la fusión de tres procesos en los que se denunció la desaparición forzada de niños.

  • El 25 de agosto de 1982 los hermanos Gregoria Herminia, Serapio Cristian y Julia Inés Contreras, de 4 años, 1 año y 8 meses, y 4 meses de edad, desaparecieron en manos de miembros del ejército salvadoreño durante un operativo realizado en el cantón San Juan de Buena Vista (departamento de San Vicente). Gregoria Herminia fue ubicada por la Asociación Pro-Búsqueda en el 2006 pero aún no se tiene conocimiento del paradero de sus hermanos.
  • Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez fueron testigos del asesinato de sus familiares cuando, el 13 de diciembre de 1981, miembros del Ejército ingresaron en el cantón de Cerro Pando (departamento de Morazán) y ejecutaron la “Masacre de El Mozote”, en el contexto de la llamada “Operación Rescate”. Posteriormente, las niñas, de 15 y 7 años de edad, fueron llevadas por un grupo de soldados y no se conoce su paradero.
  • El 19 de mayo de 1982, José Rubén Rivera, de 3 años de edad, fue llevado por un grupo de soldados de la Quinta Brigada de Infantería cuando él y su familia huían de un operativo militar que se llevaba a cabo en el cantón de La Joya (departamento de Morazán). Aún no se conoce su paradero.

CEJIL recibe el Premio Thomas J. Dodd en justicia internacional y derechos humanos

La ceremonia fue presidida por el ex Senador Christopher J. Dodd

Washington D.C., 3 de octubre de 2011.- El día de hoy, el Centro por la Justicia y Derecho Internacional (CEJIL) fue premiado con el Thomas J. Dodd Prize en Justicia Internacional y Derechos Humanos, en lo que fue la quinta edición de la entrega de este premio. La ceremonia se celebró en la Universidad de Connecticut a las 16 horas (hora del este de EEUU) y fue presidida por Susan Herbst, Presidenta de dicha institución así como por el Senador Christopher J. Dodd.

Lun, 03/10/2011

Washington D.C., 3 de octubre de 2011.- El día de hoy, el Centro por la Justicia y Derecho Internacional (CEJIL) fue premiado con el Thomas J. Dodd Prize en Justicia Internacional y Derechos Humanos, en lo que fue la quinta edición de la entrega de este premio. La ceremonia se celebró en la Universidad de Connecticut a las 16 horas (hora del este de EEUU) y fue presidida por Susan Herbst, Presidenta de dicha institución así como por el Senador Christopher J. Dodd.

 

El Premio Dodd conmemora la distinguida carrera de Thomas J. Dodd, quien fue Abogado Senior durante los Juicios de Nuremberg, Representante ante el Congreso de los Estados Unidos de 1953 a 1957 y Senador del estado de Connecticut de 1959 a 1971. Thomas Dodd dedicó su vida al servicio público y a la lucha contra la violación de los derechos humanos en Estados Unidos y el mundo.

Tras recibir el premio, Viviana Krsticevic, Directora Ejecutiva de CEJIL, dijo que “La labor de CEJIL forma parte del legado de los juicios de Nurembergy del trabajo de Thomas J. Dodd. Al enfocarnos en las Américas, una región notoria por sus violaciones a los derechos humanos y al Estado de derecho, creemos firmemente en la dignidad para todos, la importancia de honrar a todos los seres humanos y la necesidad de fortalecer y aplicar el Estado de derecho para asegurar los derechos de todos.”

 

Krsticevic concluyó diciendo que, “A nombre de todos en CEJIL, muchas gracias por este gran honor. Este premio nos animará a seguir nuestra lucha por la justicia y la igualdad. Nos dará la esperanza necesaria para crear muchas más historias de éxito en las Américas y nos recuerda la importancia de preservar el legado y los principios de Nuremberg.”

 

Este premio será invertido en el litigio estratégico de CEJIL en el hemisferio, la incidencia ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la capacitación de defensores y defensoras de derechos  humanos en la región.

Para más información:

Milli  Legrain

Directora de Comunicación

mlegrain@cejil.org

202 319 3000

Condena contra militares guatemaltecos en el caso de la masacre de Las Dos Erres representa un avance para la justicia

El caso lleva 30 años en la impunidad

San José y Guatemala, 4 de agosto de 2011 – La condena en contra de cuatro ex militares guatemaltecos por su responsabilidad en la masacre de los habitantes de la aldea de Las Dos Erres es un importante paso que acerca a Guatemala al cumplimiento de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Luego de casi tres décadas de impunidad, la Asociación Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), representantes de las víctimas ante el Tribunal interamericano, manifiestan su satisfacción por el resultado del proceso.

Jue, 04/08/2011

San José y Guatemala, 4 de agosto de 2011 – La condena en contra de cuatro ex militares guatemaltecos por su responsabilidad en la masacre de los habitantes de la aldea de Las Dos Erres es un importante paso que acerca a Guatemala al cumplimiento de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Luego de casi tres décadas de impunidad, la Asociación Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), representantes de las víctimas ante el Tribunal interamericano, manifiestan su satisfacción por el resultado del proceso.

La audiencia pública contra los ex militares –un teniente y 3 subinstructores de la fuerza especial Kaibil– empezó el pasado 25 de julio y terminó ayer, martes, con la lectura de la parte resolutiva de la sentencia. En ella se determinó que “Reyes Collin Gualip, Manuel Pop Sun Daniel Martínez Méndez y Carlos Carías son responsables como autores de delitos contra los deberes de humanidad” y asesinato.

La masacre de Las Dos Erres es una de más de 600 masacres perpetradas por el Ejército guatemalteco durante el conflicto armado interno. Los hechos ocurrieron durante tres días (6, 7 y 8 de diciembre de 1982), cuando miembros de la fuerza especial Kaibil ingresaron a Las Dos Erres, ubicado en el departamento de Petén, acompañados por un pelotón de aproximadamente 40 soldados. Allí, sometieron a los habitantes a torturas y malos tratos. Muchas de las mujeres, incluyendo niñas, fueron violadas y más de doscientas personas fueron asesinadas.

El 24 de noviembre del 2009, la Corte IDH emitió una sentencia en la que ordenó al Estado “utilizar los medios que sean necesarios, de acuerdo con su legislación interna, para conducir eficazmente las investigaciones con el fin de individualizar, juzgar y eventualmente sancionar a los responsables de los crímenes cometidos en el Parcelamiento de Las Dos Erres”.

Esta es la primera vez que un tribunal guatemalteco condena a miembros de la fuerza especial Kaibil, la cual fue responsable de algunas de las más violentas y crueles violaciones de derechos humanos durante el conflicto armado interno.

FAMDEGUA y CEJIL, valoran que el tribunal guatemalteco tomase en cuenta no solo las ejecuciones extrajudiciales, sino también las graves afectaciones a la integridad personal, como los actos de tortura y la violencia ejercida especialmente contra las mujeres, los niños y las niñas de la comunidad tal y como fue ordenado por el tribunal interamericano.

No obstante, para cumplir con lo ordenado por la Corte IDH es crucial que el Estado continúe la identificación y el juzgamiento de todos los responsables de la masacre, incluyendo los autores intelectuales que todavía no han sido nombrados. Tal como el tribunal guatemalteco dio por probado, la masacre fue perpetrada por decenas de militares de acuerdo a un plan previamente elaborado y con el conocimiento y aprobación de autoridades del Ejército guatemalteco. Estos hechos también habían sido detallados por el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

FAMDEGUA y CEJIL reiteran su satisfacción por esta histórica condena y confían en que la justicia para las víctimas de este caso no terminará con este proceso. La sanción de todos los responsables en el caso de la masacre de Las Dos Erres es la única acción válida para que las víctimas y sus familiares puedan tener, al menos, alguna reparación por estas graves violaciones a los derechos humanos.

Crece presión internacional contra posible indulto al ex presidente Fujimori

El indulto a Fujimori violaría las obligaciones internacionales de Perú

Washington, D. C., 15 de junio del 2011— La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), expresan su más enérgico rechazo ante la posibilidad de que el Poder Ejecutivo peruano conceda un indulto al ex Presidente Alberto Fujimori, quien al momento cumple una condena de 25 años de prisión por la matanza de Barrios Altos, la desaparición forzada de nueve alumnos y un profesor de la Universidad de La Cantuta, y el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer.

Mié, 15/06/2011

Washington, D. C., 15 de junio del 2011— La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), expresan su más enérgico rechazo ante la posibilidad de que el Poder Ejecutivo peruano conceda un indulto al ex Presidente Alberto Fujimori, quien al momento cumple una condena de 25 años de prisión por la matanza de Barrios Altos, la desaparición forzada de nueve alumnos y un profesor de la Universidad de La Cantuta, y el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer.

La condena contra el ex Presidente Fujimori fue impuesta el 7 de abril de 2009, y ratificada por la Corte Suprema del Perú el 30 de diciembre de 2009. Se trata del primer caso en el que un ex presidente democráticamente electo fue procesado en su propio país por graves violaciones a los derechos humanos. “El juicio contra Fujimori fue justo, imparcial y en pleno respeto a sus derechos como acusado. La comunidad internacional reconoce el proceso contra Fujimori como ejemplar y la condena como un paso determinante en la lucha contra la impunidad”, dijo Jo-Marie Burt, asesora principal al programa de WOLA sobre Perú. “Simplemente no hay justificación, ni médica ni legal, para indultar a Fujimori”.

Además de las graves violaciones a los derechos humanos mencionadas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha considerado probada en numerosas sentencias, la responsabilidad del Estado peruano por graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas, cometidas durante el mandato del ex Presidente Fujimori (1990-2000). En varias decisiones, el Tribunal Interamericano ha exigido la investigación, sanción y castigo de los responsables al más alto nivel.

A pesar de ello, varios funcionarios del Estado se han pronunciado respecto a la posibilidad de que Fujimori sea puesto en libertad bajo la figura del indulto humanitario. Si bien esta forma de beneficio penitenciario existe en el derecho penal, el mismo debe darse en condiciones específicas y su aplicación está excluida respecto a ciertos delitos tanto en el derecho peruano como bajo el derecho internacional de los derechos humanos. En este sentido, tanto el ordenamiento jurídico peruano como el de otros países de la región, prohíben el indulto en casos de secuestro agravado, y ante graves violaciones a los derechos humanos.

Según Viviana Krsticevic, directora ejecutiva de CEJIL, “un indulto al ex Presidente Fujimori entraría en total contradicción con los pronunciamientos de la Corte Interamericana, amparados en tratados internacionales de obligado cumplimiento para Perú, y enviaría un mensaje de impunidad respecto al derecho que asiste a las víctimas y a la sociedad a obtener justicia frente a graves violaciones de derechos humanos”.

En efecto, la Corte Interamericana ha exigido en los casos Barrios Altos, La Cantuta, Anzualdo Castro y muchos otros, la obligación del Estado peruano de investigar y castigar efectivamente a todos aquellos involucrados en ejecuciones, desapariciones y torturas. Asimismo, concluyó en el caso Barrios Altos que son inadmisibles las disposiciones de amnistía, prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos, prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional.

Asimismo, la Corte ha señalado en el caso Cepeda contra Colombia que el otorgamiento indebido de beneficios penitenciarios puede conducir a una forma de impunidad, particularmente cuando se trata de la comisión de graves violaciones de derechos humanos, como en el presente caso.

Recordamos que no es la primera vez que el Ejecutivo peruano intenta evadir la obligación del Estado de sancionar graves violaciones a los derechos humanos. En el 2010 el Ejecutivo pretendió, mediante la aprobación del Decreto Legislativo 1097, conceder beneficios a agentes del Estado acusados de graves violaciones a los derechos humanos. Igualmente, en noviembre de 2008 se presentaron ante el Congreso dos proyectos de ley que pretendían conceder la amnistía e indulto a agentes estatales denunciados, investigados, encausados, procesados o condenados por violaciones de derechos humanos. “Esperamos que también esta vez Perú resista la presión de dejar a estos horribles crímenes sin castigo. Hacer lo contrario, mandaría el mensaje de que las violaciones a los derechos humanos en Perú están permitidas”, dijo Jo-Marie Burt de WOLA.

Por lo anterior, WOLA y CEJIL, dos reconocidas organizaciones con décadas de experiencia en temas de justicia en América Latina, hacen un llamado a las autoridades del Estado peruano, incluyendo al Ejecutivo del Presidente Alan García, así como al Presidente electo Ollanta Humala, para que muestren un compromiso irrestricto con el derecho a la verdad, la justicia, y la reparación que asiste a las víctimas de violaciones de derechos humanos, y garanticen el pleno respeto del Estado peruano con sus obligaciones internacionales.

Desaparición forzada de seis niños y niñas en El Salvador fue expuesta ante la Corte IDH

Estado salvadoreño reconoció la veracidad de los hechos y su responsabilidad por las violaciones denunciadas

Ciudad de Panamá, 18 de mayo del 2011- La desaparición forzada de cuatro niñas y dos niños perpetrada por la Fuerza Armada de El Salvador entre 1981 y 1983 fue expuesta ayer, martes, durante una audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se celebró en Ciudad de Panamá, Panamá. Por primera vez en una sesión de este tipo, el Estado salvadoreño reconoció la verdad de estos hechos ocurridos durante el conflicto armado interno y su responsabilidad por las violaciones denunciadas.

Mié, 18/05/2011

Ciudad de Panamá, 18 de mayo del 2011- La desaparición forzada de cuatro niñas y dos niños perpetrada por la Fuerza Armada de El Salvador entre 1981 y 1983 fue expuesta ayer, martes, durante una audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se celebró en Ciudad de Panamá, Panamá. Por primera vez en una sesión de este tipo, el Estado salvadoreño reconoció la verdad de estos hechos ocurridos durante el conflicto armado interno y su responsabilidad por las violaciones denunciadas.

Las víctimas fueron representadas por la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos y por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL). El caso presentado ante la Corte es la fusión de tres procesos en los que se denunció la desaparición de los hermanos Gregoria Herminia, Serapio Cristián y Julia Inés Contreras; de las hermanas Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez; y del niño José Rubén Rivera.

La audiencia contó con el testimonio de Gregoria Herminia Contreras, la única joven reencontrada en este caso. La víctima narró los hechos que rodearon la separación de su familia, su vida junto a uno de los militares autores de su desaparición y su posterior reencuentro con sus padres biológicos cuando ya era una adulta. La Corte conoció las múltiples vejaciones de las que fue víctima Gregoria Contreras y el sufrimiento que la acompaña hasta hoy debido a la alteración de su identidad pues fue registrada, con un nombre distinto al suyo, como hija del militar que se la llevó.

Dada la aceptación de los hechos y de la responsabilidad internacional por parte del Estado, la audiencia se concentró en la discusión de las reparaciones que El Salvador debe adoptar para subsanar el daño causado.

Con base en las declaraciones de Gregoria Contreras y de los familiares de los infantes desaparecidos, las representantes señalaron que el principal anhelo de las víctimas es conocer el paradero de sus seres queridos. Por ello solicitaron que la Comisión Nacional de Búsqueda de El Salvador se fortalezca mediante una ley que garantice su permanencia.

Asimismo pidieron que, en la Fiscalía General de la República, se cree una unidad de investigación sobre la desaparición forzada de niños y niñas pues en ninguno de los casos se ha establecido responsabilidades por este tipo de hechos. Las autoridades militares se han negado a dar datos que informen sobre el paradero de las víctimas de desaparición durante los años del conflicto armado interno. Por ello, las representantes también solicitaron la creación de mecanismos para garantizar que esta información sea transmitida y nutra las investigaciones que se adelantan en la Fiscalía y el Poder Judicial.

La abogada Gisela De León, de CEJIL, instó a la Corte IDH para que tome en cuenta la aceptación de responsabilidad por parte de El Salvador y reconozca, en su sentencia, el patrón de desapariciones forzadas de infantes que, de acuerdo a los registros de Pro-Búsqueda, asciende a más de 881 niños y niñas de este país.

Finalmente, Ester Alvarenga, de Pro-Búsqueda, resaltó la necesidad de que las medidas que la Corte ordene tengan un alcance general para que den respuesta tanto a las familias de las víctimas de este caso como a los cientos de familiares que se encuentran en sus mismas circunstancias.

Corte de Constitucionalidad debe dejar de obstaculizar cumplimiento de sentencias de la Corte IDH en Guatemala

Llamado de organizaciones civiles del contienente

San José, 4 de marzo del 2011. CEJIL y otras 18 organizaciones del continente urgieron ayer a la Corte de Constitucionalidad (CC) guatemalteca a que rectifique sus recientes decisiones que han demorado la justicia en los casos de la desaparición forzada de Efraín Bámaca y la masacre de Las Dos Erres.

Vie, 04/03/2011

San José, 4 de marzo del 2011. CEJIL y otras 18 organizaciones del continente urgieron ayer a la Corte de Constitucionalidad (CC) guatemalteca a que rectifique sus recientes decisiones a los efectos de que no se dilaten aún  más los procesos en los casos de la desaparición forzada de Efraín Bámaca y la masacre de Las Dos Erres.

Las organizaciones presentaron el pasado miércoles una carta ante el Presidente de la  CC, el magistrado Roberto Molina Barreto, en la que expresan su preocupación por diversas decisiones emitidas por este órgano, que implican el incumplimiento de las sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

Específicamente, la CC ha otorgado amparos a favor de quienes figuran como imputados en ambos casos. Esta medida ha tenido como consecuencia la suspensión de los procesos y ha sentado un precedente lamentable para muchos otros casos que se encuentran a la espera de que se haga justicia después de décadas de obstaculización. La Corte IDH ha sido clara en criticar una institución noble –como lo es el amparo– que en el caso de Guatemala se ha usado para demorar procesos y no para garantizar derechos.

“Instamos a que, respetando el debido proceso y de acuerdo con el mandato conferido a la CC por la legislación interna y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, revierta los fallos que podrían ser contrarios a lo ordenado por la Corte Interamericana y a las obligaciones internacionales del Estado de Guatemala en materia de justicia”, expresa la misiva.

Lea la carta completa aquí.

Crímenes de lesa humanidad siguen impunes en El Salvador

A 19 años de la firma de los acuerdos de paz y a un año de la disculpa del presidente Funes

 

San José, 14 de enero del 2011. El Salvador no ha avanzado en la investigación de los graves crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado interno que vivió el país entre 1980 y 1992. Esta inacción es un incumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos.

Vie, 14/01/2011

San José, 14 de enero del 2011. El Estado salvadoreño no ha avanzado en la investigación de los graves crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado interno que vivió el país entre 1980 y 1992. Esta inacción es un incumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos.

 

El próximo lunes, 16 de enero, se conmemorará el 19° aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, los cuales pusieron fin a una lucha armada que cobró 75.000 víctimas, según datos de la Misión de Observadores de Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL). Igualmente se cumplirá un año de la disculpa pública que ofreció el Presidente de la República, Mauricio Funes, en nombre del Estado salvadoreño a las víctimas de estas y otras graves violaciones de derechos humanos cometidas o promovidas por agentes estatales durante el conflicto.

 

En esa ocasión el mandatario asumió “como objetivo estratégico de la gestión gubernamental la dignificación de las víctimas, sin la cual este acto no tendría sentido y sumaría una nueva frustración”. No obstante, hasta hoy no se han investigado los hechos ocurridos en aquellos años y los responsables permanecen en absoluta impunidad. Tampoco se ha cumplido con otras medidas estructurales tendientes a brindar satisfacción a las víctimas y a garantizar la no repetición de hechos graves sucedidos durante los 12 años de lucha armada.

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) ha establecido que los familiares de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos tienen el derecho a conocer la verdad de lo ocurrido. Por ello, una de las principales medidas de reparación que debe asumir el Estado es la realización de una investigación seria y efectiva de los hechos, así como la identificación, juzgamiento y sanción de los responsables.

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte IDH ordenaron al Estado salvadoreño cumplir con esta obligación en casos emblemáticos, como el asesinato de Monseñor Romero ocurrido en 1980, el de los sacerdotes jesuitas y sus colaboradoras, en 1989, y la desaparición forzada de las hermanas Serrano Cruz, en 1982. No obstante, el Estado no ha acatado los mandatos obligatorios de los órganos internacionales.

 

Además, en el 2000, la CIDH ordenó a El Salvador derogar la llamada Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz, que rige desde 1993. Esta norma sigue siendo un obstáculo para la obtención de justicia en este tipo de crímenes. La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia salvadoreña estableció en el año 2000 que la ley no es aplicable a graves violaciones a derechos humanos; sin embargo, aún no se ha investigado ningún caso.

 

CEJIL insta al Estado para que cumpla con sus obligaciones y honre el compromiso asumido por el presidente Funes hace un año. El Salvador debe establecer como una prioridad la dignificación de las víctimas y la reparación del daño causado. Las instituciones estatales están obligadas a garantizar que se logre conocer la verdad en estos casos y que se sancione a los responsables.

 

Contacto en Costa Rica

Darío Chinchilla

Difusión y Prensa

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